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martes, 16 de abril de 2013

Transmisión de Mando JCI - Manizales



Hace unos días, en un encuentro de planeación estratégica de nuestra organización a nivel regional, me preguntaron el porqué de mi membresía a la misma. La respuesta que di, la puedo compartir a muchos amigos quienes, al recibir la invitación para esta ocasión me respondían con cierto asombro, pero qué es la JCI.

La respuesta institucional, es que la JCI, es una organización de jóvenes líderes, con interés de crear cambios positivos, buscar el mejoramiento de sus miembros y del mundo que nos rodea. Para mí, la JCI es un medio muy eficaz para contribuir a la misión que comparto con millones de personas de Construir un Mundo Mejor.

No hace mucho que hago parte de esta organización, y por ello fue muy sorpresivo el voto de confianza que mis compañeros del Capítulo Manizales me otorgaron al elegirme, por consenso, Presidente.  Yo he sido formado desde mi niñez en el servicio al prójimo, y es en respuesta a esa formación, que acepté esta tarea que hoy se ratifica con todos ustedes como testigos.

Quiero, desde el liderazgo que me han otorgado, consolidar a esta organización, sobre la solidez de sus principios, porque el Credo que promulga, es a la vez un Proyecto de Vida y un Plan de Acción, pues corresponde a valores que fundan nuestra sociedad y la pueden convertir en un espacio de compartir con el otro y aprender de él, de construir ciudadanía activa, de hacer que hombres y mujeres jueguen un rol constructivo en la sociedad y busquen hacer de éste, un mundo digno y justo.

La JCI es pues un medio eficaz para materializar ideales que puedan parecer ilusorios para algunos, pero para nosotros, criados en la generación que ha visto los más grandes y asombrosos progresos de la humanidad, esos ideales son metas realizables, y lo son, principalmente porque hay personas dispuestas a luchar por ellos, y a capacitarse para lograrlo, porque a lo que aspiramos en la JCI, y estoy seguro que en otras instituciones voluntarias, algunas de las cuales hago parte, es a prestar un Servicio Cualificado, que pueda responder a las apremiantes necesidades de una sociedad que a la par de los dichos progresos, ha sido protagonista y víctima de horrores inenarrables.

Por eso, la tarea que asumí y el liderazgo que recibo, no estoy dispuesto a ejercerlos sino es con la sinergia que surge de la unión por ideales comunes, por sueños para construir, y con el compromiso de personas e instituciones que sumen a estos ideales y que aporten su experiencia, determinación y empeño, en la meta de contribuir a esa sociedad en la que todos podamos vivir juntos y en paz y prosperidad.

No puedo finalizar, sin pedirles sus oraciones y sus buenos deseos, para que el Padre Eterno, me permita ejercer esta tarea de la manera más sencilla y eficaz que me sea posible, y que al finalizar este período, pueda yo dormir con la tranquilidad de haber hecho su voluntad, y con ello, haber hecho de este Manizales de Alma, de este Caldas Fecundo y Sonoro, y de esta Colombia, Bella y Enlutada, lugares un poco mejores para las generaciones que habrán de sucedernos.

¡Que así sea, mil gracias! 


JUAN PABLO GUTIÉRREZ ALZATE
Presidente
JCI - Manizales




miércoles, 4 de enero de 2012

Colombia sumergida

Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate - @elmiquitojpg



En diciembre de 2010, inauguré este blog con la entrada “2011: El año de la infraestructura” (http://tanlindoelmiquito.blogspot.com/2010/12/2011-el-ano-de-la-infraestructura.html), que pueden encontrar en el link referido y en el cual auguraba el 2011 como el año en el que las cacariadas Locomotoras del Gobierno Santos (casi tanto, como los tres huevitos de Uribe), tendrían finalmente por donde transitar, superada la debacle en la que la Ola Invernal de 2010 sumergió, mejor inundó, al país.

Nadie su hubiera imaginado que nada de eso se hubiera podido adelantar debido a un, ya no Ola, sino Tsunami Invernal, que se llevó por delante lo poco que quedaba de la vetusta infraestructura, derritió las montañas y arrasó con la vida y los bienes de miles personas de todo el país. Es una confirmación del estado lamentable de la infraestructura de un país que acaba de aprobar un TLC con la primera potencia mundial (en decadencia, valga decirlo) EEUU, y que está desesperado buscando la firma de otros con economías emergentes y ya establecidas.

Las consecuencias de esta nueva andanada invernal, son por ahora inconmensurables, y lo que es aún peor, es la confirmación de que a esta la sucederá una que no esperamos que sea menos violenta.

La situación hacer imperativa la confluencia del esfuerzo de parte de todos los agentes económicos, políticos y sociales del país para ofrecer y ejecutar con oportunidad soluciones de fondo que reconozcan el nuevo estatus ambiental de Colombia, y que permitan la vida en condiciones mínimas para todos las personas. Esto requiere pulcritud, transparencia, eficiencia, efectividad y compromiso.

Esperemos que durante 2012 sí llegue la oportunidad de lograrlo.