viernes, 2 de diciembre de 2011

Contraataca Mano-Negra

Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate - @elmiquitojpg

No se equivocaba Juan Manuel Santos al acusar a una facción de la Derecha, que denominó la “Mano Negra”, de interponerse en el logro de una paz perenne en nuestro país. Aunque él no dijo abiertamente a quién se refería, todos sabemos que la “Mano Negra” está acompañada de “carnitas y huesitos”.

El grupo de monigotes áulicos de Mano-Negra, y de los que en Manizales contamos con dilectos representantes, son una fracción de la sociedad colombiana, que pareciera vivir en otro país. Existe solución de continuidad en la imagen que este grupúsculo tiene de Colombia y en la que tenemos muchos otros hijos de esta Patria. Y no es solo su visión frente al país, sino también sus intereses por él.

Por muchos años estuve seguro de que todos los colombianos queríamos la paz, sobre todo muchos discursos me convencían de ello, pero fueron los hechos los que finalmente me disuadieron, y me llevaron a concluir que, muy a nuestro pesar, una franja no lo suficientemente estrecha no quiere que Colombia alcance la paz. Sus oscuros intereses son tan nefastos, que han logrado separar su suerte de la suerte del país, y consiguen que así al país le vaya mal, a ellos les va bastante bien, incluso se podría afirmar que mejor les va mientras más mal le va a Colombia.

Inaceptable desde todo punto de vista, pero soportable, que es la condición a la cual nos vemos sometidos, en muchos casos, para salvar la vida.

Sus medios son ominosos, y a veces, no puede uno ya aguantarlos más. Eso está ocurriendo en este caso, y la verdad no me aguanto más. Gracias a Dios mi blog no tiene la penetración suficiente como para que esto llegue a los oídos de aquellos que usan el plomo como argumento. Y tal vez por eso, envalentonado en el anonimato que tengo, es que levanto mi voz contra estas personas, que a su vez lo han hecho en contra de una de las pocas y verdaderas acciones de paz que han incidido en la cura del cáncer de la violencia, haciendo mucho más que paños de agua tibia para aliviar la fiebre.

El Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (PDPMM), es la respuesta de la Compañía de Jesús, Orden de la Iglesia Católica Romana, a la grave problemática causada por la violencia endémica de esa región de nuestro país.

Es una acción que hace Eco al llamado de la Congregación General de los Padres Jesuitas que invitó a los hijos de Ignacio a dirigirse a las fronteras, siendo ésta una frontera de odio, de miseria, y sobre todo de olvido, en especial, por parte del Estado.

Ese programa, distinguido y apoyado por muchísimas instituciones a nivel mundial, gira en torno a  seis componentes:   
1. Construcción de nación.
2. Paz y convivencia.
3. Ciudadanía e instituciones.
4. Desarrollo económico humano y justo.
5. Identidad cultural regional y
6. Medio ambiente.
Sobre estos componentes se ha desarrollado una gran cantidad de iniciativas y acciones puntuales que buscan materializar los Derechos, siempre violentados, de los habitantes de esa región.
Una de las acciones, es el reclamo de estos Derechos por la vía administrativa y judicial, para reconocerse como víctimas de este conflicto, que como vimos, muchos no quieren que termine. En esta acción el PDPMM contó con el apoyo del Consultorio Jurídico de la Pontificia Universidad Javeriana, obra también de la Compañía de Jesús.
El PDPMM está levanto con las uñas y sobre los hombros de un gigante, a pesar de ser de corta estatura. El gestor y hasta hace muy poco Gerente del Proyecto fue el Padre Francisco José de Roux SJ, quien es hoy el Provincial (Superior) de todos los Jesuitas de Colombia. Un hombre muy sencillo, que conozco personalmente, de vos suave pero muy firme, ortodoxo y comprometido, que nunca había ostentado autoridad alguna en la Compañía, salvo la dignidad que rodea su persona y su jefatura de esta obra que este año lo hizo merecedor a una distinción como promotor de la paz y la reconciliación de nuestro país.
Han venido a decir los áulicos, que el PDPMM ha favorecido la existencia de Falsas Víctimas que buscan aprovecharse de las indemnizaciones y sentencias a su favor. Pero como dice su decano “Falso de toda Falsedad”, nada más lejos de toda la verdad, y realmente entristece que personas que sabemos que no hacen parte de esa pérfida cofradía, como la señora Fiscal General de la Nación, hagan eco de estas acusaciones que sólo buscan torpedear esta, que es una de las pocas alternativas serias de búsqueda de la paz en esa región de nuestro país.
La “Mano-Negra” de la Ultra-Derecha se cierne nuevamente sobre nuestro país, como prueba del síndrome que padece de ausencia de poder.
Y como a la Mala Fe debemos pagar con Buena Fe, a estos y los demás embates hemos de responder,
En todo, Amar y Servir

lunes, 14 de noviembre de 2011

Juan Manuel, ¡Renuncie!

Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate –  @elmiquitojpg


Desde luego que el miércoles 09 de noviembre Manizales marchó en honor a las cerca de 50 víctimas del Barrio Cervantes, por ello una de las consignas más repetidas fue la “Por el Agua, por la Vida, Manizales nunca olvida”, pero había una motivación adicional que llevó a más de 12 mil manizaleños a las calles: Exigir la Renuncia del Alcalde.

Esa noche Manizales se mostró cívica, seria y respetuosa pero INDIGNADA. Y el motivo de su indignación no es otro que la ineptitud de sus dirigentes, que se ha sumado a las conocidas dificultades que conlleva una ciudad ubicada en el filo de la montaña. Sin embargo, y como quedó claro durante la marcha, al Alcalde se le exigió que “No excuse su torpeza en la Naturaleza”.

No importa que de su nefasta gestión falten sólo 47 días, no importa que ya no sea técnicamente viable una solicitud de revocatoria del mandato, no importa que el daño ya esté hecho, lo que verdaderamente es importante, es que Juan Manuel Llano salga por la puerta de atrás, que sepa que su conducta mezquina e irresponsable mereció el desprecio y el reproche de miles de manizaleños que le dijeron: “Llano, Llano, LlaNoMás”.

La dignidad es una cualidad que nos es inherente por el solo hecho de ser humanos, también, según la RAE se trata de la “gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse”, por eso he sido insistente en que, si bien nos es natural, podemos ir acabando con nuestra dignidad, en especial entendida desde la mencionada acepción.

Porque si algo ha sido Juan Manuel Llano, es ser indigno. Su triunfo como Alcalde se debió a la coalición de partidos que han tenido el poder durante cerca de 15 años en Manizales, y sorprenden porque lograron emular los exabruptos de la otra pérfida coalición, alcanzando su mismo “éxito”, pero en mucho menos que los 40 años que esta estuvo allí encaramada. Su ejercicio no ha sido menos indigno, sólo es recordar la muestra de lambisquearía y arrodillamiento de que hizo gala cuando René Pérez Joglar, vocalista de la agrupación Calle 13, saliera a una entrega de premios con una camiseta de que decía “Uribe PARA bases militares” y en un acto de censura inaceptable, vetó el concierto de la que hoy es una de la bandas musicales más importantes del Continente.

Podríamos mencionar una gran cantidad de hechos que han empañado esta administración, con el necesario “broche de oro” de los hechos que nos llevaron a estar 410 horas sin agua y a la irreparable pérdida de medio centenar de personas. Sin embargo, sólo uno de los hechos que ha acaecido en esta nefasta administración hubiera ocasionado que un político decente, en otras latitudes, renunciara. Cosa, que desde luego acá en Colombia, no se estila.

Pero que sólo resten 47 días para el final del su mandato, que ya no sea técnicamente viable una solicitud de revocatoria del mandato y que el daño ya esté hecho, no son excusas para no seguir exigiendo, por nuestra dignidad y la suya: Juan Manuel, ¡Renuncie!.

jueves, 10 de noviembre de 2011

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¡Manizales beso tu nombre!

Manizales beso tu nombre, que se escuchó gallardo, cívico y comprometido toda la noche
Que significa juventud, la de tus ideales, la de tus principios, la de tu compromiso con la vida
Beso la orilla de tu cielo, que hoy alberga a quienes nos dejaron, pero que nos esperan
Y de pie te canto salud, y canto por tu integridad, tu bienestar y por la alegría de tu gente

Sobre tu frente cruza un águila, que es el estandarte de tu altura, de tu hidalguía
Y a tus pies un río de miel, el de tus glorias, tus triunfos y tus alegrías
Y arde la vida bellamente, a veces arrebatada, mas siempre presente
En el varón y en la mujer, y en el niño y el anciano, en el padre y la madre, en toda la ciudad

La Patria entera oye la música, compuesta en el fragor del amor por nuestra patria chica
Que sale de tu corazón, y se esparce para que los que perdimos, no se hayan ido en vano
Y mira hoy hacia tu frente¸ y apunta hacia el mejor futuro que nos merecemos
 Que se levanta como el Sol, e irradia con su luz a toda una nación necesitada de esperanza

¡Por el agua, por la vida, Manizales nunca olvida!




martes, 1 de noviembre de 2011

312 Horas sin agua y contando...



Si a usted le dijeron que ya llegó el agua, o 

peor, que nunca se fue, LE MINTIERON,

como suelen hacerlo estos Ineptos y Reelegidos

Criminales que tenemos por Dirigentes de esta 

merecidamente cagada ciudad...

miércoles, 12 de octubre de 2011

5 Minutos con la Constitución VI

Nuestros Deberes: ¿Qué tenemos que hacer?



Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate - @elmiquitojpg

En entradas pasadas hablamos de los Derechos que tenemos, en especial de los Derechos Fundamentales, inherentes a nuestra condición de seres humanos. Igualmente comentamos los mecanismos e instituciones creados por la Constitución de 1991 para la efectiva materialización de dichos Derechos.

A lo largo de los años, muchos críticos de la Constitución de 1991 han afirmado que esta fue excesivamente benévola en el asunto de los Derechos y muy poco exigente a la hora de exigir Deberes. Esto sería cierto si nos limitáramos a hacer un cálculo matemático del texto literal de la Constitución enfrentando los Derechos a los Deberes.

La clave de esta discusión está en el Artículo 95 de la Constitución que afirma:

La calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional. Todos están en el deber de engrandecerla y dignificarla. El ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta Constitución implica responsabilidades.

Es la manifestación Constitucional de la expresión conocida: “Todo Derecho conlleva una obligación correlativa”.

Así deben ser entendidas la gran cantidad de potestades que nos otorga nuestra condición de colombianos. En el ejercicio de nuestros Derechos debe estar también presente el cumplimiento de nuestras obligaciones.

Por ejemplo, nuestra exigencia de ser tratados con Dignidad debe ir acompañada por un comportamiento ético que nos conduzca al reconocimiento de la Dignidad de los demás. Y si deseamos recibir respuestas por parte de la Administración, en ejercicio del Derecho de Petición, debemos ejercerlo dirigiendo la petición respetuosa y oportunamente, al funcionario competente y cumpliendo con los mínimos requisitos exigidos por la Ley.

Si deseamos ejercer un trabajo digno, y recibir en contraprestación una adecuada remuneración, debemos poner nuestro empeño y esfuerzo en el ejercicio de la labor encomendada, comprometernos con el empleador al cumplimiento de los estándares necesarios de calidad y servicio y promover condiciones adecuadas para el desarrollo de la labor con los compañeros de trabajo. No sobra recordar como lo hicimos en una pasada entrada que el Trabajo es un Principio fundante del Estado Social de Derecho en el modelo colombiano. 

Del mismo modo si aspiramos a ser respetados en nuestra libertad de expresión y difusión de ideas, debemos esforzarnos porque nuestras afirmaciones se correspondan con la verdad, o estén permanentemente en su búsqueda, que no pretendan el desprestigio de personas u organizaciones, y mucho menos si no contamos con pruebas para sustentar acusaciones.

Del mismo modo podríamos continuar con cada uno de los Derechos que nos asisten y subrayar las obligaciones que les son inherentes, la idea central del asunto debe versar en nuestra conciencia de que el respeto por los Derechos de los demás y nuestra búsqueda común de la efectividad de los mismos, refuerza nuestra legitimidad a la hora de exigir nuestros propios Derechos.

Es de aclarar también que existen circunstancias particulares que exigen un reconocimiento diferencial de ciertos Derechos y garantías para ciertas personas que están condiciones especiales. Estas condiciones especiales están señaladas en la Constitución y serán el tema de una próxima entrada.

Nota del Redactor: Esta entrada hace parte de un grupo de nueve ensayos breves conmemorativos de los 20 años de la Constitución Política de Colombia, difundidos a través de la Emisora Cultural Caldas FM, de la Gobernación de ese Departamento.

domingo, 9 de octubre de 2011

Falsos Positivos, Verdaderos Crímenes


Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate - @elmiquitojpg


Puede que muchas personas ya hayan dicho lo mismo que yo, pero me resisto a aceptar que toda Colombia no se levante en contra de esta conducta vil y miserable que han venido a maldefinir “Falsos Positvos”, y aun cuando toda Colombia levante su voz de indignación y protesta no será suficiente pues el daño, infortunadamente, es absolutamente irreparable. Se trata de una anomia premeditada que pretende hacernos errar.

No estoy seguro de ser una de tantas voces, o un solitario histérico en el desierto, que se indigna hasta el llanto al saber que hombres que juraron protegernos se han valido de los medios de la tortura y la barbarie, emulando los nefastos criminales que dicen perseguir, en la búsqueda de beneficios patrocinados por sus superiores, y los superiores de sus superiores, en procura de estadísticas que ilustren lo bien que va el restablecimiento del orden público en esta, que por ser la seguridad nuestra máxima aspiración, no deja, ni dejará de ser (espero fervientemente equivocarme), más que una republiqueta sin norte y sin futuro.

Porque el escándalo de los Falsos Positivos es, desde su denominación, una atrocidad de proporciones dantescas. Ya el hecho de afirmar que un Civil asesinado con las armas que pagamos con nuestros impuestos se trata de un Positivo, y que además es Falso, es una muestra del desprecio por la vida que inunda nuestro país y de la complicidad de los opinadores de Colombia, que han aceptado sin censura alguna que estos Crímenes de Lesa Humanidad, se tratan de “Falsos Positivos”. Pues estas deleznables conductas no son nada más ni nada menos que eso, Crímenes contra la Humanidad toda, que hieren a la sociedad al arrancar del seno de las familias a personas inocentes, que tal vez por su misma inocencia son la mejor carne de cañón que catapultará a los viles perpetradores a posiciones más altas o a descansos más largos y mejor remunerados.

Y la magnitud del asunto se agrava aún más (si eso es posible), porque hace parte del nefasto círculo vicioso de un país que ha caído en la falaz creencia de que su mayor problema es la inseguridad y ha optado por bajar la fiebre para curar el cáncer, con un descuido criminal por la solución de las verdaderas causas de los verdaderos males que nos aquejan. Por ello creo que un país en el que el mayor porcentaje de sus recursos está destinado a la adquisición bélica no merece un futuro mejor del que nos estamos forjando, condenando a nuestros jóvenes a la mezquina necesidad de definir como vocación la dicotomía de engrosar el hampa o las fuerzas armadas, que como ya vimos, también tienen hampones. Pero no es que el ejército o la Policía sean criminales por definición, sino que se han visto sumidos en una lógica maléfica que desnaturaliza sus fines y deslegitima su accionar.

Muy profunda es la contrición a que están obligados tanto los comitentes de estos inenarrables actos como sus determinadores, tal vez más culpables por su poder corrupto y corruptor y por su posición privilegiada. Además, el reproche que como sociedad estamos en mora de hacerles debe estar inspirado a la vez por la máxima humanidad que ellos han despreciado, y por el ánimo de ejemplarizar a otras personas para que en similares circunstancias, opten por las conductas apegadas al Derecho y a la Dignidad Humana.

Es nuestro deber como sociedad, si aspiramos a llegar a algo más que a un Estado fallido, alzar nuestra voz en contra de estos actos para asegurarnos que no quedarán impunes y en especial, que no ocurrirán nunca más.