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domingo, 18 de mayo de 2014

Sin Responsabilidad Penal, ¿pero tampoco política?

Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate - @elmiquitojpg

La Teoría del Fruto del Árbol Envenado explica que aquellas pruebas obtenidas de manera ilegal, como por ejemplo un video realizado de una reunión privada, sin consentimiento de los participantes, no puede ser tenido en cuenta dentro de un proceso penal, ni utilizarse como material probatorio del que se pueda deducir responsabilidad penal alguna.  Esta teoría está inspirada es un bello pasaje del Evangelio de San Mateo, que dice:

“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
Así que, por sus frutos los conoceréis.” Mateo 7: 16, 20.

Yo no soy muy avezado en Derecho Penal, pero estoy casi seguro que la defensa de Óscar Iván Zuluaga ya ha meditado esta teoría y casi con certeza la utilizará para hacer que el candidato del Uribismo salga indemne (¿fortalecido?) de este nuevo escándalo que enloda la ya pantanosa contienda electoral y que lo ubica en el centro del debate por lo que se hizo evidente en el mencionado video y de lo cual ya ha tenido el cinismo de autodenominarse víctima.

No obstante la certeza de impunidad que se cierne sobre este caso, no es aceptable desde ningún punto de vista que los hechos denunciados por la Revista Semana tampoco tengan ningún otro efecto. No es aceptable que él, al verse pillado in fraganti en una situación que, de ser efectivamente un montaje, lo deja como un encubridor, y que de no serlo, lo hace cómplice de serias ofensas al primer mandatario y a la seguridad de la nación.

Han tratado de minimizar la relevancia de la reunión, diciendo que se trata de los temas conocidos por todos, como la sevicia y criminalidad manida de las FARC, verdades evidentes, pero que involucran detalles de inteligencia que ponen en riesgo las futuras operaciones en contra de esta organización, y los diálogos que con la misma se sostienen, que, bien o mal, ahí van dado resultados, y sobre los que el mismo Presidente ha dicho que “nada está acordado, hasta que todo esté acordado”, así mismo, discuten sin sonrojarse los “golpes” que hay que dar y aquellas campañas que no merecen atención.

Es imperativo que ciudadanos respetuosos de la Ley y asqueados por el proceder ya no sólo antiético, sino evidentemente criminal de personas que tienen gran ascendencia en el concierto nacional y que aspiran a liderar los destinos de esta vapuleada nación, nos opongamos a estas prácticas y trunquemos estas aspiraciones con el castigo en las urnas, el rechazo social y la búsqueda de la sanción penal, en la cual el ente investigador deberá encontrar aquellas pruebas, que a la par de respetar los derechos del acusado, puedan dar certeza de su culpabilidad en estos y otros hechos.

En atención a lo anterior, los invito a descargar y diligenciar el siguiente formato en el que se solicita al Señor Fiscal General de la Nación que investigue los hechos denunciados por la Revista Semana y otros medios, simplemente deberá poner su nombre y su firma y radicarlo en cualquier dependencia de la Fiscalía. Lo pueden encontrar en el siguiente link: https://docs.google.com/document/d/1ndAOagLw4QF7O5Qu_si-pv_DuYjc_Dk9nEfZWaIR3YE/edit

Los invito a pasar de la crítica a la acción, y a buscar por los medios de que disponemos como ciudadanos, que estos sujetos no accedan nuevamente al Poder. Pues finalmente, ¡Por sus frutos los conoceréis!

martes, 16 de agosto de 2011

Ke Q’nta Mai?

Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate - @elmiquitojpg



A pesar de que nos cueste aceptarlo, el Facebook y otras redes sociales se han convertido en una herramienta para algunos, y en un must para otros. Yo me encuentro en el selecto grupo de la intersección entre herramienta y vicio. A diario mínimo cuatro entradas garantizan estar al tanto de la “actualidad” de todas las personas que he o me han aceptado como “amigos”, de los cuales en su gran mayoría no pasan de meros “conocidos”.

Esta manía, casi compulsiva, me ha permitido percatarme de una serie de hechos que me parecen, cuando menos, preocupantes.

Tengo la oportunidad de contar entre mi selecto grupo de casi 3.000 “amigos” de Facebook con muchos niños y jóvenes de entre 10 y 18 años, de los que se pueden catalogar como “niños bien”, agrupando en esta odiosa clasificación a alumnos y exalumnos de varios colegios del estrato alto principalmente de Manizales y algunas otras ciudades.

Al hacer efectiva la mencionada manía y poner en mi navegador www.facebook.com y dar clic en inicio me doy cuenta de todas las actualizaciones que los mencionados jóvenes han hecho en las últimas horas.
Por cada lapso entre entrada y entrada, estos jóvenes, que parecen ser tanto o más adictos que yo, han subido fotos, videos, actualizado estados, se han unido a grupos y hecho comentarios de toda índole frente a las publicaciones de sus “amigos”.

Lo que al principio definí como preocupante, ocurre en la tonalidad que usan estos “niños bien” y en el contenido que suben a las redes sociales. Todo me indica que entre muchos de estos jóvenes impera una cultura que hace culto al hampa, al crimen, a los modismos y la jerga de un bajo mundo, que sinceramente ellos desconocen en sus verdaderas facetas, pero con el cual están familiarizados a través de los medios de comunicación, las mismas redes sociales y más recientemente, incluso desde los video juegos.

Es un lenguaje intencionadamente soez, pero que curiosamente no pretende ofender, sino, por el contrario, ratificar los lazos de amistad que existen entre ellos, en esa mezcla de la particular aparcería que existe entre los miembros del hampa, que con curiosos (¿?) códigos éticos, no les tiembla la mano para desaparecer al contrario, pero que arriesgarían su propia vida en protección de sus pares.

En la separata dominical del diario La Patria de Manizales, el Dr. Orlando Mejía Rivera, hace una encarnada crítica a este modelo de apología al crimen que hacen medios de comunicación y otros estamentos, como agentes de un sistema de ideologización favorable hacia el crimen. El médico y escritor afirmó: “Esta “traquetización de los ricos” es, en realidad, la impregnación de los rasgos y valores mafiosos a toda la sociedad colombiana, incluyendo los pobres, la clase media y los ricos. De ahí la apología del “capo”, la “prepago” y el mundo “sicarial” en la televisión, el cine y la narrativa popular.”1 Es a esta avalancha de información que refuerza la apreciación positiva que estos jóvenes parecen tener de este tipo de conductas a la que hacemos referencia, y que se ve reflejada en el contenido que sin reparo en lo que de ellos pudieran decir sus demás “amigos”, suben en las redes sociales. Pero el asunto no termina allí, lo más preocupante es que estos jóvenes han incorporado no sólo la jerga sino también los modos y el aspecto de este sector, infortunadamente no opacado de la sociedad. Es el reino del “siete”, de las cadenas, de las camisetas manga sisa, es la elevación de una estética ramplona y vulgar a la altura de aspiración personal, y tal vez (espero que no), generacional.

Sinceramente espero que esto no sea más que una moda pasajera, y que no sea el reflejo del íntimo deseo de estos jóvenes, pues es suficiente la ilustración que respecto de la búsqueda del dinero fácil y sus consecuencias en la sociedad colombiana hemos tenido. Espero que este escrito, que no sólo está colgado en el blog “Tan Lindo El Miquito”, sino que lo enviaré a las directivas de varios colegios, sea un llamado de atención para que Familias e Instituciones Educativas tomen, INTELIGENTEMENTE, cartas en el asunto.

1 Tomado del artículo "El arquetipo del astuto y las culturas mafiosas". Publicado el domingo 14 de agosto de 2011, en la separata cultural Papel Salmón, del diario La Patria de Manizales.