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jueves, 31 de mayo de 2018

Mi Voto es por la Democracia


Por: Juan Pablo Gutiérrez-Alzate (@elmiquitojpg)

Mis respetos para todos los que optamos en primera vuelta por cualquiera de todas las opciones que había. La primera vuelta de esta elección fue una de las pocas en muchísimos años en Colombia, en la que verdaderamente teníamos la opción de escoger, y creo que mayoritariamente así lo hicimos.

Unos optamos por la opción que resultó en un fracaso estrepitoso, como ocurrió con Humberto De La Calle, otros con un triunfo en primera vuelta reflejado en casi un 40% del electorado, y otros tantos millones por opciones alternativas como la que representa Sergio Fajardo, y el segundo en la elección, Gustavo Petro.

¿Para qué mencionar a Vargas Lleras, candidato del continuismo de todo lo malo del Gobierno de Santos, y enemigo de todo lo bueno?

Pero en resumen, el resultado fue que la definitiva se dará entre Iván Duque Márquez y Gustavo Francisco Petro Urrego. Cada uno representa, al parecer, una Colombia distinta y cado uno tiene sus propios lastres.

Al otro día de la elección ya se cocinaban las adhesiones de los perdedores a los ganadores. Vargas Lleras se colgó al Uribismo inmediatamente, entregó su programa de Gobierno para que no pareciera una repartija burocrática, sino un “Acuerdo Programático”. Por su parte, sin asco de ninguna clase, el expresidente Gaviria hizo lo propio, y plegó el agónico Partido Liberal a las migajas que el Partido del que despotricó sin ambages quiera arrojarle, ahora que otra vez él y el expresidente Uribe son mejores amigos.

El escenario, ya lo dijimos, es el enfrentamiento entre dos Colombias distintas.

Para abordar la decisión a tomar, es necesario entrar a aclarar que la Democracia, en su concepción más amplia, trasciende la realización ininterrumpida de elecciones. Ese es desde luego un pilar fundamental, garantiza la alternancia en los poderes, y es evidentemente imprescindible.

Pero la Democracia va mucho más allá. Requiere la existencia de instituciones sólidas, transparentes, empeñadas en la consolidación del Estado Social de Derecho, que fue fundado como un “acuerdo sobre lo fundamental” en una época oscura de nuestra nación y que ha tenido profundos efectos en la sociedad.

Especialmente la Democracia requiere que las Ramas del Poder Público, dentro de un esquema de pesos y contrapesos, sirvan para controlarse unas a otras y garantizar que, dentro del marco jurídico establecido, todas cumplan su deber sin extralimitarse.

El acceso de una sola colectividad a todo el Poder pone en flagrante desequilibrio los pilares de la Democracia, pues no permite que las mismas ejerzan los pesos y contrapesos que les corresponde.

Es por lo anterior que considero que para la segunda vuelta, la única opción que garantiza la materialización de la Democracia es la que enarbola Gustavo Petro, y no propiamente porque él sea un denodado demócrata, sino precisamente por el sistema de pesos y contrapesos.

La elección de Iván Duque, quien propuso al Senador Uribe como Presidente del Congreso, es decir como cabeza del Legislativo (https://www.lafm.com.co/politica/ivan-duque-propone-uribe-como-primer-presidente-del-nuevo-congreso) y cuyo partido planea presentar una propuesta de reforma constitucional que modifique sustancialmente la Rama Judicial (https://www.elespectador.com/noticias/politica/esta-es-la-reforma-la-justicia-que-quiere-el-centro-democratico-articulo-791455), garantiza la univocidad de criterios en las diferentes Ramas del Poder Público en Colombia y permite la eliminación de todos límites que se pueden imponer recíprocamente.

Con un Congreso compuesto mayoritariamente por una coalición afecta al ejecutivo, el trámite del cambio de cualquier reforma sería expedito, y con una NeoCorte todopoderosa, y no sujeta al antecedente jurisprudencial de sus antecesoras, se pueden adoptar nuevas decisiones que se adapten a las necesidades del gobierno y sus compañeros del legislativo. Las consecuencias podrían ser desastrosas.

Ya sé que estoy apelando al miedo para validar mi argumento.

Es verdad, apelo al miedo, pero es un miedo fundado. Y lo es porque ya hemos visto como gobierna la colectividad de la que hace parte el candidato aventajado en esta primera vuelta, ya sabemos como está fundado su partido, que desde sus orígenes es una oda a la personalidad (Ver Estatutos del Centro Democrático: https://es.scribd.com/document/349528380/Estatuto-Del-Partido-Centro-Democratico-Vigente-2017) y ya sabemos que aquello de los pesos y contrapesos no son los componentes favoritos del esquema del Estado vigente.   

Elegir a Iván Duque es renunciar a estos componentes de la Democracia, a la independencia de las Cortes, a las aspiraciones del Estado Social de Derecho. Entronizar nuevamente al Uribismo en el Poder es dar un salto al pasado, y considero que quienes han optado por marginarse de la elección o por acudir al voto en blanco, flaco favor le están haciendo a la Democracia, pues cada apoyo que se le resta a Gustavo Petro, es sin dudas una ratificación del inminente triunfo de Iván Duque, y me perdonarán mis amigos que se hayan decantado por estas opciones.

En el otro lado está Gustavo Petro, que puede que, en gracia de discusión, no sea ni un aventajado demócrata, ni un destacado ejecutor, pero con certeza será un presidente que deberá someterse al imperio de la Ley, a las decisiones de las Cortes, al control del Legislativo y al permanente escrutinio por parte de la ciudadanía (entre la que me incluyo) y los diversos organismos de control.


Podemos optar por asistir al regreso del poder del Uribismo, con los riesgos ya señalados, o apoyar una candidatura, que si bien no satisface los gustos de todos (entre los cuales me incluyo), no pone en riesgo los pilares de la Democracia, y puede resultar estimulante para la consolidación de una Sociedad Civil preocupada por el desempeño de las funciones del Estado y comprometida con su vigilancia y control.

viernes, 7 de octubre de 2016

Otro Nobel para el País de los Estúpidos


Por: Juan Pablo Gutiérrez-Alzate (@elmiquitojpg)

Decidí guardar silencio después de los resultados del domingo en aras de una pretendida caridad en la que estoy dejando de creer, para no herir ni ofender a nadie. Pero no me aguanto más porque me parece que parte de la caridad es decirle a las personas lo que son, así esto sea malo, para que se convierta en lo que dirían los expertos en calidad: Una Oportunidad de Mejora. 

Así que sí, éste es un país de estúpidos. Estúpidos como yo que apoyamos el SÍ en el plebiscito, y por estúpidos creímos que la “simple” promesa de silenciar los fusiles de las FARC era suficiente para convencer a esta caterva de estúpidos que bien valía la pena tragarse los supuestos sapos del acuerdo. Tan estúpidos que creímos que con la multimillonaria publicidad gubernamental se iba a lograr convencer a la gente de las virtudes de los Acuerdos, y que en efecto eran los mejores a los que se podía llegar. Estúpidos porque albergamos la Esperanza de que éste sería el despertar de una Colombia mejor.

Estúpidos porque le compramos el humo a las firmas encuestadoras, estúpidas también y además delincuentes incapaces de hacer bien su trabajo, porque se dejaron convencer por esos que estúpidamente no tenían los pantalones para decir el verdadero sentido de su voto, pues se sentían tan avergonzados de apoyar el NO, que preferían callarlo para la intimidad cómplice del puesto de votación.   

Estúpidos también nosotros “los académicos”, que convencidos con el post-estructuralismo, creímos que se iba a imponer la idea, ajena a nuestra idiosincrasia, que los conflictos se han de resolver únicamente por la vía negociada. ¡No, estúpidos, acá queremos es plomo!

También es el país de los estúpidos del NO en el plebiscito, los estúpidos del #SíPeroNoAsí.

- ¡¿Entonces cómo, estúpidos?!
- Ah no, nosotros somos tan estúpidos que no somos quienes deben proponer las ideas de cómo “sí”.

Estúpidos muchos, que creyeron las sandeces de esos que no son estúpidos, malévolas sanguijuelas tal vez, pero no estúpidos y que sin empacho alguno, no tuvieron duda alguna en hacer creer a los estúpidos que los iban a expropiar, a desfinanciar, a venezolanizar, a judicializar o a mariquiar.

Estúpidos porque exigían, aupados por los opositores, una renegociación de los Acuerdos (que se ve hoy posible porque parece que las FARC no son tan estúpidas), pues creyeron que los casi cuatro años de negociaciones públicas, fueron una recocha de amigotes en torno a habanos, mojitos, playa, brisa y mar.  

Estúpidos muchos que le comieron al miedo sembrado por esos que estaban era en contra, no por desaprobar los Acuerdos, como se puede deducir de las “propuestas” que han planteado hasta ahora, (estúpidas todas cuando las hay), sino haciendo cálculos para promover las candidaturas para la Presidencia, y en la posibilidad de una Asamblea Nacional Constituyente, para ver si por fin, por la vía democrática, le remueven a su fundador y profeta el obstáculo para ser Presidente Vitalicio del país, a pesar de que eso sí nos acercaría más a la Venezuela Totalitaria que legó Hugo Chávez.

Estúpidos como los más de 15 millones de estúpidos que no les dio la mente para pararse a decidir por el sí o por el no. Estúpidos que no comprendieron la relevancia histórica de estos momentos de efervescencia y calor. Estúpidos a los que el país les vale lo que vale un banano en la puerta de una escuela, incapaces de tomar partido, de hacerse oír.

Estúpidos muchos que creen que el Comité del Nobel se puede comprar a cualquier precio, porque estúpidamente creen que todos tienen uno. Y estúpidos también los que creen que Juan Manuel Santos no lo merece porque perdió el plebiscito, porque desconocen que la voluntad de Alfred Nobel es que este galardón se diera para reconocer los esfuerzos, tanto menos que los resultados. Estúpidos los que critican las ansias del Presidente de recibirlo, porque no aceptan que es mejor aspirar al Nobel de la Paz que a la Reelección indefinida. Ojalá que Santos no sea tan estúpido de dejar pasar este respiro, para concretar YA los Acuerdos.  

Y el último, el que de estúpido no tiene ni una cana, es el mayor de todos los redomados fascistas que alberga este país, que miente sin sonrojarse, que manipula sin titubear, que engaña para obtener beneficios particulares cuando en el discurso dice que le preocupa “La Patria”. Ese no es ningún estúpido, al contrario, se aprovecha de la legión de estúpidos que lo idolatran mientras se encarga de seguir destruyendo el país.

Antes del Plebiscito la Paz no era para mí un tema de Santos contra Uribe, lo afirmo con la mano derecha levantada haciendo la Seña Scout, pero después del domingo, y particularmente después de la confesión de Vélez Uribe, dilecto discípulo de Uribe Vélez, sobre la forma delincuencial en la que adelantaron la campaña por el NO, se convirtió en algo más que personal, que concretó mi deseo que la descripción que del infierno hiciera Dante Alighieri fuera cierta, y que el puesto que Álvaro Uribe Vélez tiene asegurado en él corresponda al de la Novena Fosa del Octavo Círculo. 

domingo, 27 de marzo de 2016

¡A Marchar el 02 de Abril!


Por: Juan Pablo Gutiérrez-Alzate - @elmiquitojpg

Desde hace unos días el Centro Democrático viene convocando una marcha para este 02 de abril (de 2016). Por las redes sociales circula un video y un audio del Exministro de Estado, Fernando Londoño Hoyos en el que describe la situación actual del país, que hace imperativa elevar nuestra vos de protesta frente a este gobierno que quiere entregar la nación al Castro-Chavismo.

Comencemos por el principio, y éste es una falacia. ¿Qué valía como interlocutor tiene un personaje tan siniestro como Fernando Londoño Hoyos, bastión de la ultraderecha, condenado en diferentes tribunales y procesos por desfalcar al país en varios miles de millones de pesos? ¡No es más que un delincuente de cuello blanco, un malhechor, para usar sus mismos términos! Pero hagamos caso omiso a esas pequeñeces que deben ser, seguramente, parte de la persecución política en contra del Uribismo.

Ahondemos pues en sus afirmaciones: ¿A quién en su sano juicio se le ocurre que Juan Manuel Santos Calderón, hijo, nieto y bisnieto de la más rancia oligarquía de Colombia, representante del Capitalismo más ramplón y salvaje, quiera implantar el Comunismo en este país? ¡Solamente puede afirmar eso una mente enajenada, enferma por la ausencia de poder que padece el Uribismo! Sólo los uribistas pueden creer que la mesa de negociaciones de La Habana es para entregar al país, aunque creo que ellos mismos saben que eso, como dice el mismo Uribe, es “Falso de toda Falsedad”. No hay ni asomo de que en Colombia se esté implementando un régimen comunista.

Londoño afirma que se está pauperizando al país con el propósito de que reciba las migajas que ofrece el comunismo. ¡Claro que acá hay pauperización! Pero esa no comenzó con Juan Manuel Santos, ni se acabará con él. Pero hábilmente evita tratar el tema de la pauperización de la sociedad colombiana en la época de Álvaro Uribe. Porque fue él quien modificando la Ley a beneficio de los grandes industriales del país, acabó con las horas extras, extendió la jornada laboral, disminuyó el recargo dominical, disminuyó de facto el Salario Mínimo y con él el poder adquisitivo de los colombianos, cuando sus ajustes eran inferiores a la inflación. ¿Por qué decir esas mentiras? ¿Por qué omitir estas verdades? Para generar pánico y hacer que las personas, sin mucho análisis, repliquen las falsedades que se difunden en los medios de comunicación.

No olvidemos también que fue Álvaro Uribe quien procedió a vender parte de Ecopetrol, con la excusa de su democratización, como si no fuera más democrático que la empresa continuara siendo pública, de todos los colombianos, y pasara a manos de unos pocos. Lógicamente hoy en día los restos de Ecopetrol valen mucho menos que lo que recibió el gobierno Uribe, pero eso no es culpa de Juan Manuel Santos. Eso es debido a la estrepitosa y dramática caída en los precios del Petróleo. Lo mismo le pasó a Petrobras, a Pemex, a Pacific Rubiales. Y no como causa de las negociaciones de La Habana sino como efecto del mercado.

Pero preguntémonos qué es lo que están negociando en Cuba: ¿La entrega del país a una guerrilla vetusta y desarticulada? No. Se están negociando las máximas dosis de Verdad, Justicia y Reparación y la Garantía de la No Repetición. Se está negociando la reintegración de los combatientes a la vida cotidiana, a los juegos de béisbol, a los conciertos de rock, sin que esto genere una exterminación como la que ya padecieron los miembros de la Unión Patriótica. Se están negociando unas reglas del juego democrático a las que supuestamente ya nos habíamos acogido hace años. ¿Será muy grave que haya libertades democráticas? ¿Qué todas las vertientes políticas puedan expresar su posición sin temor a la aniquilación? Lo verdaderamente grave sería que fracasaran los diálogos (Dios no lo quiera), y se perdiera la posibilidad de obtener la Verdad, la Justicia y la Reparación, así fuera en pequeñas dosis, y peor aún, se materializara la garantía de la repetición de esta barbarie fratricida medio centenaria.

Pero volvamos al inicio de lo que afirmaba el Dr. Londoño, que ponía a Cuba como ejemplo pírrico del fracaso del Comunismo. Cuba puede ser lo que quieran, pero es el único país del mundo con cero analfabetismo y menos del uno por ciento de muertes de menores por desnutrición. Allá no se mueren los niños de hambre como se le mueren a Santos los niños de La Guajira o del Chocó, como también se le morían a Uribe, y a Pastrana, y a Samper. Pero esta situación que antes no llenaba más que las segundas o terceras páginas de los periódicos y otros tantos asuntos, están saltando al centro del debate público, porque gracias a la mesa de La Habana, los titulares ya no son las masacres y los atentados, sino los verdaderos problemas que aquejan a esta nación.

Por fin hemos empezado a descubrir el gran engaño de Álvaro Uribe, que hizo creer a la gran mayoría del electorado que el primer y único problema de Colombia eran las FARC, y que por ello era imperativo destinar todos los esfuerzos de la nación a acabar con ellas, cuando lo que realmente lo movía era el deseo personal de venganza frente a la Guerrilla que cegó de manera vil la vida de su padre. Ese sentimiento, natural en cualquier persona que haya padecido semejante barbarie, no es digno de un hombre de Estado como él.

Porque ese odio nubló definitivamente el juicio de Álvaro Uribe, porque él ha sido el único mandatario de la época reciente que lo ha tenido todo para transformar a Colombia en un país desarrollado, para superar la pobreza, para acabar con el clientelismo, y simplemente no le dio la gana. En torno suyo de dieron las condiciones idóneas para un cambio radical del país, con una bonanza económica, un consenso parlamentario arrollador y un poder que ejercido con justicia hubiera catapultado al país, pero su mezquindad y su odio fueron más grandes que él mismo y lo consumieron y lo siguen consumiendo, especialmente frente a aquel que él mismo hizo elegir ya dos veces (una como escudero y otra como pseudo-opositor), y ha conseguido que Juan Manuel Santos sea juzgado por la historia con más benevolencia, pues se ha empecinado en encontrar la salida negociada al conflicto y en superar la pobreza más extrema del país.

Uribe contó con la bonanza del petróleo y ahora, con un escenario completamente distinto, tilda al actual gobierno de despilfarrador, y eso puede ser cierto. ¿Pero cuál fue el nivel de despilfarro del gobierno de Uribe que él mismo se consumió hasta los huesos a las vacas gordas, especialmente en esa violencia institucional que lideró y que mal vino a denominar “Seguridad Democrática” que a lo sumo llegó a Aristocrática? Uribe contó con el consenso de más del 90% del Congreso de la República, lo que le hubiera permitido hacer reformas de fondo para construir un país mejor, pero que aprovechó para beneficiar a unos pocos, entre ellos a sus hijos y a sí mismo. ¿Y todo ello por qué? ¡Porque Álvaro Uribe tiene otros mandatarios, sirve a otros intereses que no son los intereses de la Nación!

Ahora, desde una malamente pretendida oposición, convoca a una marcha contra el gobierno. ¡Marchen los que quieran el 02 de Abril, pero marcharán por una falacia y por una mentira!

¿Una marcha del Uribismo contra la corrupción? ¡Por Dios! El gobierno que modificó la constitución para beneficiar a una persona vendiendo Notarías, comprando al congreso, chuzando a la oposición, los medios y las Cortes.

¿Una marcha del Uribismo por las condiciones laborales? ¡Qué cinismo tan vil! ¡Qué memoria tan débil!

¿Una marcha del Uribismo por las condiciones de los niños de La Guajira? En ocho años de gobierno tampoco a él le interesó el tema, porque su prioridad era aniquilar, borrar del mapa a las FARC, a las cuales, por cierto, dijo que acabaría en los primeros seis meses de su primer gobierno. 

¡Este 02 de Abril, marchen los que quiera, pero conmigo no cuenten!

domingo, 18 de mayo de 2014

Sin Responsabilidad Penal, ¿pero tampoco política?

Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate - @elmiquitojpg

La Teoría del Fruto del Árbol Envenado explica que aquellas pruebas obtenidas de manera ilegal, como por ejemplo un video realizado de una reunión privada, sin consentimiento de los participantes, no puede ser tenido en cuenta dentro de un proceso penal, ni utilizarse como material probatorio del que se pueda deducir responsabilidad penal alguna.  Esta teoría está inspirada es un bello pasaje del Evangelio de San Mateo, que dice:

“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
Así que, por sus frutos los conoceréis.” Mateo 7: 16, 20.

Yo no soy muy avezado en Derecho Penal, pero estoy casi seguro que la defensa de Óscar Iván Zuluaga ya ha meditado esta teoría y casi con certeza la utilizará para hacer que el candidato del Uribismo salga indemne (¿fortalecido?) de este nuevo escándalo que enloda la ya pantanosa contienda electoral y que lo ubica en el centro del debate por lo que se hizo evidente en el mencionado video y de lo cual ya ha tenido el cinismo de autodenominarse víctima.

No obstante la certeza de impunidad que se cierne sobre este caso, no es aceptable desde ningún punto de vista que los hechos denunciados por la Revista Semana tampoco tengan ningún otro efecto. No es aceptable que él, al verse pillado in fraganti en una situación que, de ser efectivamente un montaje, lo deja como un encubridor, y que de no serlo, lo hace cómplice de serias ofensas al primer mandatario y a la seguridad de la nación.

Han tratado de minimizar la relevancia de la reunión, diciendo que se trata de los temas conocidos por todos, como la sevicia y criminalidad manida de las FARC, verdades evidentes, pero que involucran detalles de inteligencia que ponen en riesgo las futuras operaciones en contra de esta organización, y los diálogos que con la misma se sostienen, que, bien o mal, ahí van dado resultados, y sobre los que el mismo Presidente ha dicho que “nada está acordado, hasta que todo esté acordado”, así mismo, discuten sin sonrojarse los “golpes” que hay que dar y aquellas campañas que no merecen atención.

Es imperativo que ciudadanos respetuosos de la Ley y asqueados por el proceder ya no sólo antiético, sino evidentemente criminal de personas que tienen gran ascendencia en el concierto nacional y que aspiran a liderar los destinos de esta vapuleada nación, nos opongamos a estas prácticas y trunquemos estas aspiraciones con el castigo en las urnas, el rechazo social y la búsqueda de la sanción penal, en la cual el ente investigador deberá encontrar aquellas pruebas, que a la par de respetar los derechos del acusado, puedan dar certeza de su culpabilidad en estos y otros hechos.

En atención a lo anterior, los invito a descargar y diligenciar el siguiente formato en el que se solicita al Señor Fiscal General de la Nación que investigue los hechos denunciados por la Revista Semana y otros medios, simplemente deberá poner su nombre y su firma y radicarlo en cualquier dependencia de la Fiscalía. Lo pueden encontrar en el siguiente link: https://docs.google.com/document/d/1ndAOagLw4QF7O5Qu_si-pv_DuYjc_Dk9nEfZWaIR3YE/edit

Los invito a pasar de la crítica a la acción, y a buscar por los medios de que disponemos como ciudadanos, que estos sujetos no accedan nuevamente al Poder. Pues finalmente, ¡Por sus frutos los conoceréis!

lunes, 23 de septiembre de 2013

¡Oh incómoda Democracia!

Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate - @elmiquitojpg


La Democracia es, sin lugar a dudas, la menos mala de las formas de gobierno que hemos logrado consolidar, y hasta que no encontremos una mejor, considero un deber civil y ciudadano el promoverla y procurar su implantación universal.

La tarea en Colombia, en especial después de la expedición de la Constitución de 1991, sigue en construcción, y cuenta con férreos defensores y ubérrimos detractores.

La conformación de la lista del Puro Centro Democrático, con Álvaro Uribe Vélez, expresidente, a su pesar, de la República, es un riesgo grave para la Democracia en ciernes de Colombia. Y el peligro no radica en los serios cuestionamientos que frente a la mayoría de sus miembros puedan presentarse, sino frente al hecho que, por tratarse de una lista cerrada, el arrastre, muy seguro aunque inexplicable, que tiene Álvaro Uribe, puede consolidar una fuerza cercana al 20% del Congreso, con la que, según ellos, pretende, por la vía del Legislativo, arreglar el país que ha perdido el rumbo que trazara el entonces presidente, en manos del retrechero y ungido, exministro estrella, Juan Manuel Santos.

Si la meta de esta nueva fuerza parlamentaria es la de concretar el trabajo inconcluso y obstruido por la mezquindad santista comenzado por Álvaro Uribe, cabría preguntarse de qué sirvió el costoso cambio en “el articulito”, si dos períodos no fueron suficientes para consolidar la Seguridad Democrática, la Confianza Inversionista y la Cohesión Social, ejes de la plataforma Uribista y causa del constante reproche del entonces presidente frente al hoy mandatario.

El peligro entonces se cierne en el Legislativo, no por la posible concurrencia de una fuerza política de ultraderecha, con amplio poder decisorio, a la cual deberá enfrentarse o plegarse el Presidente que suceda a Juan Manuel Santos, o él mismo, sino la presencia de un conglomerado al cual la Democracia se le hace un obstáculo tan repulsivo.

Todavía recuerdo el desagrado del rostro de Álvaro Uribe cuando tuvo que escuchar de la voz de quien otrora fuera su Secretario Jurídico, Mauricio González Cuervo, revestido como Presidente de la Corte Constitucional, que esta corporación ponía freno de una vez, y por todas, a su aspiración de reelegirse indefinidamente, a imagen y semejanza de su fiel contradictor, Hugo Chávez Frías, alma bendita, al que también la Democracia le resultaba bastante incómoda.


Al menos 20 Congresistas liderados por Uribe, fácilmente podrían presentar una nueva propuesta de Reforma Constitucional, convocar a una Asamblea Constituyente, o inventar cualquier ardid jurídico, para lo cual están altamente calificados, que le permita a su mesías mancillar por tercera e indefinida vez el manoseado solio del libertador.

Por ello no disimulo mi alegría al darme cuenta, que, como las harpías que son, los estandartes del Puro Centro, se empiezan a despedazar ante el primer impase que su aspiración encuentra, como lo están haciendo Óscar Iván Zuluaga y José Felix Lafourie contra José Obdulio Gaviria, a quienes muchos le endilgan la circunstancial responsabilidad de ser primo de Pablo Emilio Escobar Gaviria, como si uno fuera culpable de la familia que tiene, y en especial, como si sus actuaciones como Consejero Presidencial no fueran suficientes para tachar su nombre hasta de un Baby Shower.


Ojalá terminen por despedazarse, y con ellos, se hunda la candidatura del otro Santos que Uribe, con su conocida terquedad, quiere instalar en la Casa de Nariño.

jueves, 26 de mayo de 2011

¡Verdes, no se dejen de Uribe!

Por: Juan Pablo Gutiérrez Alzate - @elmiquitojpg



Hoy (26 de Mayo) escuché un informe presentado a solicitud del Banco de la República, en el que, palabras más, palabras menos, se afirma que el cacariado asunto de la “Confianza Inversionista” (uno de los tres pilares de la “Doctrina Uribista”), no fue más que un sofisma pues la relación costo-beneficio de las renuncias del Estado (exenciones de impuestos, Zonas Francas, etc.) frente a los beneficios prometidos (Sobre todo generación de empleo) por los beneficiarios de estas exenciones, muestra un desequilibrio ominoso.

Hilando delgadito como a mí me gusta, me acordé del otro pilar de la “Seguridad Democrática”, cuya efectividad está reflejada en las que hoy, eufemísticamente, denominan “Bacrim” haciendo referencia a las hordas de maleantes que quedaron cesantes después de las desmovilizaciones de las AUC, especialmente después de las verdaderas, y que sin saber hacer más que empuñar un arma, tuvieron que reagruparse para hacernos perder la ilusión que todas las generaciones de colombianos vivos tenemos de vivir un día en paz. Al parecer se trató de otro sofisma cuyo objetivo era destinar más del 20% del PIB en Defensa en desmedro de las otras muy urgentes necesidades de la nación, por ejemplo, como hoy salta a la vista, la infraestructura que hubiera prevenido la debacle en la que nos ha sumido la ola invernal.
               
Y para no dejar los pilares incompletos, le pido a alguien que me explique en qué consistía el otro, el de la tal “Cohesión Social” porque nunca supe qué significaba ni en qué estaba reflejada de las tantas ejecutorias del gobierno de Álvaro Uribe Vélez.
               
Huelga entonces concluir que el hoy Expresidente es un sofista experto, porque con base en estos tres pilares construyó una imagen incomparable en la política mundial y estuvo a punto de ser re-reelegido si no hubiera sido por el palo en la rueda que la institucionalidad del país, representada en la Corte Constitucional, le metió a esa iniciativa que irresponsablemente nunca descartó.    

                Visto este panorama, que por no ser ave de mal agüero no denomino desolador, nos enfrentamos a las elecciones regionales de este año y particularmente a la elección del Alcalde de Bogotá, sin dudas el segundo cargo de elección popular más importante del país.
               
En este proceso electoral destaca particularmente el Exalcalde Enrique Peñalosa, hasta el momento Co-Presidente del Partido Verde, colectividad que en las pasadas elecciones demostró que muchos colombianos queríamos un cambio profundo en las costumbres políticas del país y que con el pegajoso slogan “no todo vale”, contagió a muchos escépticos que se sumaron a la “Ola Verde”. Peñalosa es un gran líder dentro de esa colectividad y un nombre ideal a la hora de pensar en un sucesor de Samuel Moreno.
               
Debo reconocer que hace mucho tiempo le retiré al expresidente el derecho que le asiste de la presunción de buena fe, para mí Uribe nunca actúa en beneficio público, sino siempre buscando el suyo propio y el del séquito de áulicos que le rodean. Por ello mi primera reacción cuando Álvaro Uribe manifestó públicamente su apoyo a Enrique Peñalosa, en desmedro del candidato que su partido de La U habría de escoger para participar de esta contienda, me pareció sospechoso, a pesar de que en la pasada justa, siendo Presidente, ilegal y vulgarmente, Uribe intervino en la disputa también para favorecer a Peñalosa que en esa ocasión se enfrentaba a Samuel Moreno, quien fue el ganador.
               
Mi desconfianza en Uribe me llevó hace meses, cuando confirmó que su apoya era para Peñalosa a sospechar que iba detrás de algo más, en ese momento me imaginé una Secretaria de Despacho (sino para él para algún compinche suyo), o a cooptar las contrataciones, como ya lo hizo con los Nule, o alguna otra cosa, y desde entonces supe que el Partido Verde no saldría muy bien librado de todo ese asunto.
               
Sin embargo nunca me imaginé el quilombo que se iba a armar dentro del Partido Verde una vez Uribe confirmó sus preferencias. Las distintas vertientes del Partido Verde se han enfrentado visceralmente sobre la conveniencia o no del apoyo de Uribe a esta candidatura.
               
La cosa está grave, tanto que vemos como la Ola Verde se desvanece en la espuma que queda cuando una ola se estrella contra una playa, pues ya vimos a sus máximos líderes agarrados en los medios de comunicación y ya hasta el mismo Peñalosa ha recurrido a la manida práctica (enseñada por @AlvaroUribeVel) de decir que una afirmación suya por medio del Twitter, en la que le pide a Antanas Mockus que no fragmente al partido, no es otra cosa que un ataque a su cuenta (@EnriquePenalosa).
               
Al ver esta batalla campal en la que se han convertido las toldas del Partido Verde, creo confirmar que mi sospecha no era infundada, Álvaro Uribe Vélez lo ha logrado una vez más, ha impuesto su voluntad y en ese proceso ha acabado con el único partido político que en este momento tiene opción de poder en Colombia distinto al Partido de la U (Del que uno de sus exdirectivos diría que su falta de ideología es ideal porque sirve a cualquier político).
               
El Partido Verde ha sucumbido a la estrategia de Uribe, quien al ver que el Polo ha causado su propia clausura por los escándalos en los que se han visto envueltos sus militantes en el poder, que el Partido Liberal, Cambio Radical y el Partido Conservador siguen en la “Unidad Nacional” que es el sello de un gobierno sin oposición pero que a su vez se han convertido en opositores del Uribismo, se dio cuenta que el Partido fortalecido por Antanas, Enrique y Lucho era la única opción que le podía hacer mella en una posible contienda, resultado que vemos patente.
               
Al parecer la mezquindad de Álvaro Uribe Vélez ha triunfado una vez más, porque logró que este partido, tal vez no de oposición ideológica pero sí práctica, se sumiera en un debate infructífero que enfrentara a su cúpula con sus afirmaciones del pasado del “no todo vale”. Eso se le está reclamando al Partido Verde en este debate… No que “no todo vale”, no que el fin no justifica los medios…
               
En esta realidad la gran perdedora es Bogotá, que si bien no está tan mal como la pintan, tiene en riesgo la elección de un candidato que puede ser un excelente recuperador de la capital del país.

Por eso les ruego: ¡Verdes, no se dejen de Uribe¡